
Selena venía hoy con ganas de echarme una bronca, tiró vehemente de la silla hacia atrás, se sentó, cruzó sus brazos. Me miro con pretendida seriedad y dijo:
─¡Qué callado lo tenías! ¿Por qué no me dijiste nada?
Puse mi mejor cara de inocencia y le pregunté:
─¿De qué? ─Y esbocé una desvergonzada sonrisa.
─¡Venga ya! ¡No te hagas el tonto, bien lo sabes! ─exclamó como dolida.
─Supongo que te refieres a la visita que ayer tuve del venerable Geshe Lobsang Yeshi, ¿no? ─contesté indiferente.
Ya más tranquila contestó:
─Sabes que me hubiera gustado muchísimo conocerlo y hablar un poco con él, conocer a un lama auténtico, a un gueshe tibetano; hubiera sido algo sensacional para mí, es casi una ambición mía que tengo desde hace largo tiempo. ¿Cómo fue?
Tardé unos segundos en responderle.
─Fue muy breve, una cortesía del venerable que agradezco mucho, gracias a mi amiga Isabel que lo trajo a casa. Hablamos poco, tenían que salir con prisa hacia el centro budista de San Fernando para impartir enseñanzas. Describió algunas cosas de su vida.
─¡Cuenta, cuenta! ─exclamó Selena con su habitual entusiasmo.
─Se que nació en el año 1967 en Dagyab, en la región tibetana de Kham. Muy pronto, a los ocho años, se ordenó monje e inició sus estudios de gramática, arte, filosofía, psicología y otras materias. En 1990, a los 23 años, el venerable Geshe Lobsang Yeshi escapó del Tíbet invadido por China, cruzando las montañas del Himalaya de manera agónica para vivir en el exilio en la India. Ese mismo año, ingresó en el monasterio de Ganden Shartse. Allí pasó más de veinte años de estudio y obtuvo el prestigioso título de Geshe Lharampa. Después amplío estudios de Tantra en el Monasterio Tántrico de Gyuto.
─¿Y cómo llegó a España?
─Creo que dijo que vino en 2014, fue enviado aquí como profesor principal para una gira europea, visitando varios países como España, Italia y Portugal. Al finalizar el periplo, Geshe Lobsang Yeshi fue invitado a residir en España como maestro en el monasterio de la fundación Chu Sup Tsang en Orense, en Galicia. Mucho más no sé, y tampoco sé si te habré dicho algo inexacto.
─¿Y qué hace por aquí?
─Bueno, sé que él visita con regularidad distintas ciudades españolas para impartir enseñanzas del Dharma y del Lam Rim, invitado por personas interesadas en el budismo y que se sienten atraídas por su amabilidad, su peculiar sentido del humor y un estilo de enseñanza afectuoso.
─¿Qué es el "Lam Rim"? ─Selena preguntó curiosa.
─Un libro tibetano, no sé mucho más, ya te contaré. Ahora desayunemos tranquilamente, el café está frío.

















