Los ancianos
centenarios de Ogimi también nos aconsejan seguir como regla la búsqueda de la
calma dentro del movimiento. La acción del cuerpo lleva la relajación a la
mente.
Alguien decía que la
paciencia no es la capacidad de esperar, que eso es un error. La paciencia es
estar tranquilo sin importar lo que suceda, tomar medidas constantemente para
convertirlo en oportunidades de crecimiento positivo y tener fe para creer que
todo funcionará al final mientras esperas.
Paciencia y prisa son elementos
antagónicos, los apresuramientos son inversamente proporcionales a una buena
calidad de vida. Adquiramos la convicción de que cuando nos alejamos de las
urgencias y el apremio, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.




