viernes, 23 de junio de 2023

Voy a tocar la armónica un rato

 

      Ni hablar. No se trata de ninguna boutade con la intención de llamar la atención con una originalidad. Tened la seguridad que dedicar un rato todos los días a tocar la armónica puede tener varias ventajas para cualquier persona, incluso para un mayor como yo que jamás se ha sentido capacitado para la interpretación musical con ningún tipo de dispositivo.

      Todos sabéis que la armónica es un instrumento musical de viento que se toca soplando y aspirando aire a través de una serie de lengüetas metálicas que vibran para producir el sonido. Estas lengüetas están montadas en una estructura de madera o metal a la que llaman peine. La armónica es un artefacto de producir música portátil y versátil, capaz de generar una amplia gama de sonidos expresivos. Tiene un tamaño compacto, su flexibilidad expresiva y el distintivo timbre la hacen popular y aplicable en diferentes estilos musicales. Un amigo ─conocedor y forofo de este instrumento─ me decía ayer que la armónica se utiliza en una amplia variedad de géneros musicales, como blues, rock, country, folk, jazz y música popular. Y es especialmente conocida por su asociación con el 'blues', donde se ha convertido en un instrumento emblemático.

      Viene bien tocar la armónica, ello implica un control y uso adecuado de la respiración. Eso ayuda a fortalecer los músculos respiratorios y mejorar la capacidad pulmonar, lo cual es beneficioso para mantener una buena salud respiratoria, especialmente en gente mayor que pueden experimentar cambios ─relacionados con la edad─ en su sistema respiratorio. Además tocar este pequeño instrumento implica aprender y recordar patrones musicales, mejorar la coordinación “ojo-mano” y desarrollar habilidades de memoria. Esta estimulación cognitiva puede ayudar a mantener la mente activa y aguda, lo que es especialmente beneficioso para la gente que ya tenga una interesante cifra de años. Tocar este instrumento requiere coordinar la respiración, los movimientos de los labios y las manos para producir el sonido deseado. La práctica regular puede mejorar la destreza manual y la coordinación motora fina, lo cual puede ser beneficioso para las personas mayores que deseen mantener o mejorar su habilidad para realizar actividades diarias.

      También sabemos bien que la música, en general, tiene un efecto relajante y puede ser una forma efectiva de reducir el estrés. Tocar la armónica permite a las personas enfocarse en la música, liberar emociones y distraerse de las preocupaciones diarias. Esto puede contribuir a un mayor bienestar emocional y una mejor calidad de vida.

      Os diré que llevo siete días luchando con una armónica que tiene diez boquetes, lo que quiere decir que emite diez sonidos distintos soplando y otros diez aspirando; veinte notas que me parecían al principio más de cien. Menos mal que mi mujer me auxilia y voy mejorando algo. Ahora estoy con un poco de “Cumpleaños feliz” y con otro poco de “Jingle Bells” y, a veces, suena algo como parecido a eso.

      Veremos a final de mes...

Aprender a tocar algún instrumento musical también puede abrir oportunidades para interactuar con otras personas, ya sea uniéndose a grupos musicales, asistiendo a clases o compartiendo su música con amigos y familiares. La participación en actividades sociales puede fomentar la conexión, aumentar la autoestima y proporcionar un sentido de pertenencia.

jueves, 22 de junio de 2023

La ENSEÑANZA que nos viene

 

      Esta mañana me paré un rato a pensar en las grandes transformaciones que se tendrán que realizar en todos los campos de la enseñanza debidos a la irrupción de la inteligencia artificial (IA) y del “ChatGPT”(*). Ahora existen muchas brumas sobre todo esto, pero esperemos se vayan aclarando con rapidez, nos va mucho en ello. Los cambios habrá que aplicarlos con algunas prisas desde ya, en el curso próximo. En realidad se trata de una revolución de “gran calado”, como se dice ahora en las tertulias.

      Creo que la IA y los modelos de lenguaje como “ChatGPT” van a ofrecer un cúmulo de oportunidades insospechadas, pero ─¡cuidado!─ no deben reeplazar por completo la interacción humana en la educación. Sin embargo, no tengo dudas, de que un buen cóctel de tecnología y enseñanza tradicional pueden brindar una experiencia educativa muy equilibrada y enriquecedora.

      Quizás aún es demasiado pronto para confeccionar listas de ventajas/inconvenientes, pero si sé que la IA permitirá adaptar el proceso de enseñanza a las necesidades individuales de los estudiantes. Los modelos de lenguaje como “ChatGPT” proporcionarán retroalimentación instantánea y personalizada, lo que ayudará a los estudiantes a identificar y abordar sus áreas de mejora específicas. Esto dará lugar a un aprendizaje más eficiente y más efectivo.

      Otra cuestión relevante es que se superarán las distancias y barreras económicas al proporcionar acceso a la educación en áreas remotas o desfavorecidas. Los estudiantes podrán acceder a materiales educativos, tutoriales y recursos a través de plataformas en línea basadas en IA, lo que amplía las oportunidades educativas para aquellos que de otra manera no tendrían acceso. Aquí la política tiene un rol decisivo, pues será responsable de llevar la conectividad necesaria a todas las zonas del planeta. Tengamos también en cuenta que los modelos de lenguaje como “ChatGPT” pueden actuar como asistentes de enseñanza virtuales. Pueden responder preguntas, explicar conceptos y brindar orientación a los estudiantes. Esto aliviará mucho la carga de trabajo de los profesores y les permitirá centrarse en actividades más interactivas y de otro nivel.

      Sin duda habrá cuestiones delicadas de manejar por parte del profesorado ya que la IA puede crear y generar contenido educativo de calidad, como exámenes, tareas y material de lectura. A la vez esto puede ahorrar más tiempo al profesorado y proporcionar recursos adicionales para el aprendizaje.

      Es cierto también que la capacidad de la IA de analizar grandes cantidades de datos permitirá una evaluación más precisa y una retroalimentación más detallada sobre el rendimiento del trabajo de los estudiantes. A su vez puede proporcionar ayuda para adaptar las estrategias de enseñanza que se pongan en juego.

      Tendremos que ir pensando de forma más hilvanada en todo esto. Tiempos apasionantes de la enseñanza que viene, tiempos que, los jubilados como yo, nos vamos a perder.

      Algo veremos desde el tendido; disfrutaremos.


(*) Explicado de forma sencilla, «ChatGPT» es una herramienta de IA entrenada con una gran cantidad de información y diseñada para entender tus preguntas y proporcionar respuestas relevantes y coherentes. Un asistente virtual al que puedes hacer preguntas, pedir ayuda con diferentes tareas o simplemente mantener una conversación.

sábado, 17 de junio de 2023

El espectro del Vapor

      Miraba una fotografía de una pintura ─de Pablo García Ríos─ vista en Internet. Es de la ruina del Vapor del Puerto, y delante del barco unos espectros humanos, unos zombis. En el cuadro predominan unos aterradores tonos verdes y negros. En unos instantes de desasosiego pensé que uno de esos espectros era yo, viajero constante durante más de veinte años.

      Pensé que jamás se me ocurriría colgar esa pintura cerca de mí. Después vino a mi memoria una hermosa frase de don Miguel de Unamuno: «Vale más ser ola pasajera en el océano, que barco muerto en la hondonada». Imagino que el eximio don Miguel, al comparar una ola pasajera en el océano con un barco muerto en la hondonada, nos invita a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la importancia de aprovechar cada momento. Según mi juicio, ser una ola en el océano simboliza la experiencia dinámica de vivir, moverse, cambiar y enfrentar desafíos. Y por el otro lado, un barco muerto en la hondonada representa una existencia estancada y sin vida, sin oportunidades para crecer, aprender y experimentar. Creo que Unamuno nos anima a emprender, a asumir riesgos, a fluir en la corriente de la vida y a enfrentar los altibajos con valentía, entusiasmo y pasión. Nos invita a elegir la vida en toda su complejidad y efímera belleza, en lugar de aferrarnos a la seguridad de la inmovilidad, la rutina y la monotonía. Con esta sentencia el filósofo bilbaíno nos pone delante la idea de que la vida plena implica movimiento, cambio y superación de obstáculos. Nos impulsa a ser activos en la búsqueda de nuestros sueños y a no conformarnos con una existencia sin propósito.

      Miré de nuevo el cuadro; me producía a la vez atracción y repulsión. Para evitar esas sensaciones me puse a buscar en Google la frase de Unamuno, deseoso de confirmar que era de él.

      No supe encontrarla pero me apareció otra, de muchos años antes, de Leonardo da Vinci y que consideré que estaba muy relacionada: «El hierro se enmohece por el desuso, el agua estancada pierde su pureza y cuando hace frío se hiela. Así llega la inactividad a minar los poderes de la mente».

      Da Vinci advierte sobre los efectos negativos de la inactividad en la mente humana, comparándola con el enmohecimiento del hierro y la pérdida de pureza del agua estancada. El polímata Leonardo nos anima a mantener nuestra mente activa y comprometida en diversas actividades para preservar y fortalecer nuestros poderes mentales.

     Pero nada... La apatía me tiene hoy muy agarrado. Pensé para justificarme que, en ciertas circunstancias, la apatía puede ofrecer un descanso necesario para la mente y el cuerpo. En un mundo cada vez más ocupado y estresante, la apatía puede actuar como un mecanismo de defensa natural que nos permite desconectar y recargar nuestras energías. ¿Será así?

lunes, 5 de junio de 2023

Gentrificar


«[...] Yo tengo fe en el porvenir. Me complazco en asistir mentalmente a esa inmensa e irresistible invasión de las nuevas ideas que van transformando poco a poco la faz de la Humanidad, que merced a sus extraordinarias invenciones fomentan el comercio de la inteligencia, estrechan el vínculo de los países, fortificando el espíritu de las grandes nacionalidades, y borrando, por decirlo así, las preocupaciones y las distancias, hacen caer unas tras otras las barreras que separan a los pueblos.»
G.A. Becquer. “Cartas desde mi celda (IV)”

      Releía esta mañana la cuarta carta de "Cartas desde mi celda" de Gustavo Adolfo Bécquer, se trata de una singular reflexión sobre la soledad y el aislamiento que siente el autor encerrado en su celda, cuando pasó un tiempo recluido voluntariamente, con su hermano Valeriano, en el Monasterio de Veruela en la provincia de Zaragoza. Bécquer nos describe esa extraña sensación de estar solo consigo mismo y cómo eso le ha permitido repensar sobre su vida y también sobre su obra. En esa carta también habla al lector sobre la importancia de la libertad y la necesidad de estar en contacto con la naturaleza.

      Al poco rato, sin saber cómo, empezó a dar vueltas en mi cabeza la palabra "gentrificar", era como una maldita mosca que no podía espantar y tuve que dejar la lectura del libro.

      "Gentrificar" es una palabra nueva en el diccionario ─o relativamente nueva─ en la versión on line del diccionario de la RAE se incorporó hace un par de años. Es un término urbanístico que se utiliza para describir un proceso de transformación en una ciudad en el que un barrio de bajos ingresos ─o deteriorado─ experimenta cambios como el aumento de la clase media o el desplazamiento de los residentes de bajo poder adquisitivo.

      El término procede de la palabra inglesa "gentry", que hace referencia a la clase social alta o acomodada. La gentrificación suele ser el resultado de inversiones inmobiliarias en áreas urbanas que antes eran consideradas menos deseables. Estas inversiones pueden llevar a la renovación y construcción de viviendas, a la apertura de nuevos negocios, restaurantes o cafeterías, así como la mejora de las infraestructuras y servicios públicos en la zona. Pero no me cabe duda que el fenómeno de la gentrificación es complejo y puede variar en cada contexto urbano. Y no todos los cambios urbanos se pueden considerar como gentrificación, imagino que ─con frecuencia─ hay múltiples factores y fuerzas en este proceso.

      Cierto es que la gentrificación puede traer beneficios, como la revitalización económica y la mejora de la calidad de vida en el área, pero también puede tener efectos indeseados. Uno de los principales problemas es el desplazamiento de los residentes originales, especialmente aquellos de ingresos muy limitados o pertenecientes a grupos minoritarios, que no pueden alcanzar los nuevos precios del alquiler o de la vivienda. La gentrificación también puede producir un aumento de las tensiones sociales y conflictos entre los nuevos residentes y los antiguos habitantes, debido a diferencias socioeconómicas y culturales...

      Lo dejé ahí. Volví a la lectura de Becquer: «[...] pero ya que ha llegado la hora de la gran transformación, ya que la sociedad, animada de un nuevo espíritu, se apresura a revestirse de una nueva forma, debíamos guardar, merced al esfuerzo de nuestros escritores y nuestros artistas, la imagen de todo eso que va a desaparecer, como se guarda después que muere el retrato de una persona querida...»

      


sábado, 3 de junio de 2023

Anosognosia y autoengaño

 

      En la descripción de la tarea que tenía que hacer destacaba la palabra anasognosia y con ella me quedé un rato.

      Esta mañana abrí los ojos muy temprano, sólo habían pasado unos minutos de las seis, quería hacer un trabajo pendiente del master que estoy estudiando. No sé cuánta gente cargada de años, estará haciendo algún master universitario en España, pero tengo un cierto orgullo encontrarme entre esa tropa de osados.

      Me eché hacia atrás pensando en esa extraña palabra. Se trata de un síntoma neuropsiquiátrico que se caracteriza porque la persona que lo presenta denota una falta de conciencia ─o negación─ de la enfermedad o discapacidad que le afecta. Es el no-reconocimiento de nuestra enfermedad. 

      En el contexto de ciertas condiciones médicas, como el Alzheimer, la esquizofrenia o algunos trastornos neurológicos, la anosognosia puede manifestarse y afectar la percepción de la realidad por parte del individuo. Es un poco como engañarse a sí mismo o autoengañarse, es decir, convencerse de algo que no es cierto o ignorar la realidad con el fin de evitar enfrentar una verdad incómoda o dolorosa. Todos sabemos que el autoengaño es un comportamiento humano común y corriente que puede surgir como una forma de protección psicológica o para mantener una imagen correcta o positiva de uno mismo.

      Pero la anosognosia va bastante más allá del autoengaño, por eso se considera que es un trastorno neurológico en el cual una persona que padece una enfermedad o discapacidad grave no es consciente de su condición o de la gravedad de la misma.

      Dándole la vuelta de nuevo al significado, es posible decir que la anosognosia es un trastorno neurológico en el cual una persona que padece una enfermedad o discapacidad grave no es consciente de su condición o de la gravedad de la misma. Y esto, normalmente, se asocia a lesiones cerebrales, como accidentes cerebrovasculares o lesiones traumáticas en la cabeza.

      ¿Puede tener alguna ventaja este trastorno?

      Pensé que es posible considerar que desde el punto de vista del paciente, la anosognosia (y, claro, el autoengaño en otras vías) pueda tener ventajas y desventajas. Quizás, por un lado, puede proporcionar un alivio psicológico temporal al negar o minimizar los síntomas o las limitaciones que experimenta. Es probable que esto pueda contribuir a reducir la angustia emocional y la ansiedad asociadas con la enfermedad. Pero. sin embargo, la anosognosia también puede ser perjudicial para el paciente en el sentido de que dificulta el reconocimiento de la necesidad de tratamiento médico y la búsqueda de ayuda especializada. Esto puede llevar a una falta de eficacia del tratamiento, retrasos en la atención médica adecuada y, por supuesto, una disminución de la calidad de vida a medio o largo plazo.

      Unos instantes después pensé que sería importante tener en cuenta que la anosognosia en sí misma no es una condición beneficiosa o deseable, ya que indica una alteración en la percepción y la conciencia de la enfermedad. Posiblemente ─en lugar de verla como buena o mala─ es más apropiado considerarla como un síntoma que requiere atención y tratamiento por parte de profesionales de la salud para abordar las necesidades médicas y psicológicas del paciente.

      Reflexioné sobre la importancia de ser consciente de nuestras propias tendencias al autoengaño y estar dispuestos a enfrentar la realidad de manera objetiva. La introspección, la honestidad y la apertura a diferentes perspectivas pueden ayudarnos a evitar caer en patrones de autoengaño y promover un crecimiento personal más conveniente. Pero cuidado, hay que destacar que la anosognosia ─a diferencia del autoengaño─ no es simplemente una falta de conciencia o negación voluntaria. Desde la neurociencia se postula que está relacionada con alteraciones en las áreas cerebrales responsables de la autorreflexión, también con el proceso de la información sobre el propio cuerpo y las habilidades cognitivas; y esto ya es muy serio.

      Vino a mí un respiro muy hondo y percibí que se me había ido el santo al cielo. Miré la hora. Al final se ha esfumado una gran parte de la mañana y no he realizado el trabajo que pretendía.

      Mañana lo intentaré de nuevo...

lunes, 29 de mayo de 2023

¿Y tú qué quieres ser de mayor?

 

      A los niños siempre se les pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor? En estos tiempos el espectro de respuestas ha cambiado mucho, antes las más corrientes eran bombero, futbolista, torero e, incluso, cura. En estos tiempos hay mucha más amplitud. Hace unos días interrogué a mi nieta pequeña al respecto:

      ─¿Tú que quieres ser cuando seas una niña grande?

      Me miró unos segundos con ojos de sorpresa, como de extrañeza ante mi ignorancia de sus cosas y deseos:

      ─¿No lo sabes? Quiero ser influencer y youtuber. Bueno, también me gusta ser cajera de Aldi y famosa en Tik-Tok.

      Me quedé callado reflexionando, no sabía qué explicarle, quizás le podría haber dicho que lo de ser famosa no es una panacea, y que en la vida, incluso las personas más populares no están libres de tener detractores y críticos. También podría hablarle respecto a que la diversidad de intereses y personalidades entre la gente hace que resulte imposible agradar a todos aquellos que nos rodean. Posiblemente le tendría que aclarar que si nuestra meta es ganarnos el afecto de todos, estamos destinados a sufrir una gran decepción.

      Después debería exponerle que la clave para consolidar nuestras relaciones con los demás radica en convertirnos en personas de carácter, íntegras, rectas y éticas. Y que al adoptar un código de conducta sólido, es probable que aquellos que no compartan nuestros valores se alejen, pero a cambio seremos respetados por todos aquellos que nos conocen. Al final, el respeto propio se convierte en algo más valioso que la mera fama.

      Pensé que sería muy importante hacerle entender que cada persona tiene sus propias perspectivas y preferencias. Nuestras diferencias son lo que nos hace únicos y, por lo tanto, es natural que no todos nos aprecien o se sientan atraídos hacia nosotros. En lugar de intentar cambiar para agradar a todos, debemos centrarnos en ser auténticos y genuinos en nuestra forma de ser.

      ¿Cómo explicarle que la popularidad es efímera y puede basarse en aspectos superficiales y volátiles?

      Posiblemente sería más sencillo decirle que, si optamos por ser amables y considerados en nuestras relaciones con los demás, es posible que no lleguemos a caerles bien, pero les resultará imposible sentir aversión hacia nosotros.

      También le podría hacer comprender que es importante ser amable y considerado y que eso no significa que debamos sacrificar nuestros principios o comprometer nuestra integridad. Decirle que podemos expresar nuestras opiniones y defender nuestros valores de manera respetuosa, sin imponerlos a los demás. Y que al actuar de esta manera, transmitimos una imagen coherente y confiable, lo cual generará respeto y admiración en aquellos que nos rodean y que el respeto propio es el resultado de una autenticidad arraigada en nuestros principios fundamentales.

      Quizás le debería sumar a todo lo dicho que el respeto propio nos brinda una sensación de satisfacción interna y tranquilidad, ya que nos conocemos y valoramos a nosotros mismos. Cuando nos respetamos a nosotros mismos, somos menos susceptibles a las opiniones y críticas negativas de los demás. La búsqueda de la popularidad a toda costa nos deja en una posición vulnerable, siempre dependiendo de la aprobación externa para nuestra felicidad y autoestima.

      Después me arrellané en sillón tomando distancia del teclado, pero pronto regresé a él y añadí hablando solo:

      ─¿No nos deberíamos repetir estas palabras también los mayores?

lunes, 22 de mayo de 2023

Voy a comprar una luz colorada

 

      Me arrimé a la ventana para ver cómo estaba el día, los pronósticos no suelen acertar mucho con esta zona y en los últimos días no dan ni una. Está nublado y gris, feo, pero no parece que vaya a llover.

      La temperatura es buena aunque tengo fríos los pies. Voy a ponerme unos calcetines.

      Regreso a la ventana, no he dormido bien hoy; me pasa desde aquellos encierros del Covid. Suelo despertar tres o cuatro veces en la noche ─la próstata también tiene algo que ver con eso─ y permanezco bastante tiempo dándole vueltas a la vida (Bueno... realmente es la vida la que me da las vueltas a mí). Pienso en eso de que todos creemos que tenemos un don especial para algo, aunque rara vez averiguamos cuál es ese don infinito. Y también en que tenemos una capacidad para comunicarnos de manera única que nos sirve para ir mejorando el mundo. No sé...

      ¿Cuál es ahora mi inspiración? ¿Es posible que sea un sueño olvidado?, ¿o uno al que he empezado a renunciar?

      Trato de imaginar un sueño y conjeturar cómo sería la vida si ese sueño se hiciese realidad. Quizás debo permitirme soñar ─y reflexionar─ sobre lo que realmente deseo para lo que me resta de vida.

      Pasó entonces un coche que iba bastante lento; una luz roja del mismo lanzó un potente destello. La breve exposición a la luz roja me llevo a pensar que ─posiblemente─ si antes de ir a la cama por la noche encendiese una luz roja en la habitación podría ser beneficioso para tener un sueño reparador.

      Irrumpió en ese instante mi alma de físico, y empecé a rumiar sobre el hecho de que la luz roja tiene una longitud de onda más larga que la luz azul y la blanca y es menos estimulante para el cerebro. La luz clara, de contenido azulado, puede suprimir la producción de melatonina, la hormona del sueño.

      Compraré un luz colorada. Muy probablemente, al disminuir la exposición a la luz azul y utilizar luces coloraditas y suaves en la noche, pueda incitar al cerebro a promover una mejor calidad del sueño.

      Reí, con una pizca de sarcasmo. No quiero que después de leer esto nadie salga corriendo a comprar luces rojas para dormir. Únicamente se trata de una hipótesis mirando a la calle a través de la ventana. Todos somos muy diferentes y pueden existir otros factores que también influyan en la calidad del sueño.

      Un ruido fuerte me hizo mirar a la parte derecha de la calle, una racha de viento de Levante había tirado al suelo unos cuantos carteles con las caras risueñas de los candidatos que nos proponen la paz, la felicidad... y los buenos sueños.

martes, 16 de mayo de 2023

Las tareas de mi nieto

       Eran algo así como las ocho de la tarde y veo una llamada perdida en el móvil, era de mi nieto Carlos. Lo llamé de inmediato para ver qué quería:

      ─Acabo de ver que me has llamado, ¿qué tal va todo?

      ─Abuelo, estoy un poco agobiado me han puesto una cosa de tarea y no tengo ni idea de cómo cogerla, ¿me ayudas?

      ─¡Por supuesto! ─exclamé─. ¿De qué se trata?

      ─La señorita nos ha mandado a hacer un comentario breve de algún cuadro que no sea un bodegón de frutas.

      Hice un gesto extraño frente a la pantalla del móvil y le pregunté:

      ─¿Y eso?... ¿Por qué?

      ─Es que nos dado un ejemplo de cómo hacer un comentario de un bodegón y no quiere que lo copiemos y hagamos todos lo mismo, más o menos.

      ─¡A ver que me sitúe! ¿Qué cuadro os dado? ¿Me lo puedes enviar por WhatsApp para que lo vea?

      ─Vale.

      (Lo recibí en cinco segundos, creo que ya me lo tenía preparado)

      Volví a preguntar:

      ─¿Y cuál ha sido el comentario del ejemplo que os ha dado?

      ─Te lo mando ahora.

      Lo recibí aún en menos tiempo, quizás tres segundos. Decía lo siguiente:

"Esta pintura de un bodegón de frutas muestra una composición muy bien equilibrada y un uso hábil del color. Me encanta cómo el artista logró darle una sensación realista a la fruta mientras que la iluminación crea un ambiente de luz natural. En general, creo que esta es una pintura muy hermosa que transmite una sensación de serenidad y tranquilidad."

      Después de leer las pocas palabras, le volví a preguntar:

      ─¿Tienes ya pensado el cuadro que vas a comentar? Te aconsejo que sea un paisaje. Será más fácil para ti.

      ─Sí, ya lo tengo pensado, un paisaje de Van Gogh, pero ¿cómo lo hago?

      ─Mira, te voy a dar unos pasos que puedes seguir. Y el primero es que observes la obra que has elegido con mucho detenimiento. Emplea por lo menos cinco minutos en examinar la pintura y fíjate bien en todos los detalles, líneas, formas y colores que componen la pintura.

      Impaciente, añadió:

      ─¿Y después?

      ─Después intenta describir la imagen. Comienza por dar una pincelada breve de lo que ves en la pintura, incluyendo los elementos que más llaman tu atención. Por ejemplo, puedes decir algo así como "Esta pintura muestra una figura humana sentada en un paisaje montañoso con una expresión de tristeza en su rostro".

      ─¿Y ya está terminado?

      ─No. No quieras ir tan deprisa. Ahora puedes comentar la técnica del artista. Debes observar cómo el artista utilizó la pintura para crear la imagen. ¿Qué técnicas o estilos ha utilizado? Tienes que ver también si hay alguna característica distintiva en la obra que te parezca interesante o destacable. Finalmente, debes dar tu opinión sobre la obra pictórica. ¿Qué te parece? ¿Te gusta o no? ¿Por qué? Puedes utilizar adjetivos descriptivos como "fascinante", "hermoso" o "impresionante" para dar énfasis a tu punto de vista. ¿De acuerdo?

      ─Abuelo, no me parece fácil. ¿No?

      ─Estoy seguro que lo haces en menos de un cuarto de hora. Cuando lo acabes me lo mandas. Un beso, hasta luego.

      Estoy a la espera.

martes, 2 de mayo de 2023

Aprendiendo a escuchar

      Sí. Ahora, a mi edad, estoy aprendiendo a escuchar, poco más puedo hacer. Hace unos pocos días tuve ocasión de hablar con Juan, ha sido mi primer encargo como neuropsicólogo colaborador en prácticas. El objetivo de esta primera experiencia es ese: escuchar y aprender.

      Juan es un hombre de, ¿mediana edad? Me dio un poco de apuro preguntarle su edad, quizás estaba por los sesenta o, todo lo más, sesenta y dos. Juan ha dedicado los últimos años a cuidar de su madre, quien sufre la enfermedad de Alzheimer. La señora había sido siempre una persona activa y enérgica, pero la enfermedad ha ido deteriorando su memoria y sus capacidades hasta ya no poderse valer por sí misma.

      Me contó que dejó su trabajo para poder cuidarla a tiempo completo y se encontró con una tarea ardua y agotadora. A pesar de los desafíos y las dificultades, Juan se sintió agradecido por la oportunidad de cuidar de su madre. Sabía que cada día era un regalo, y que el amor y el cuidado que le daba a su madre eran la mejor manera de honrar su vida y su legado.

      Con admirable paciencia Juan sigue aplicándose en cuidar a su madre con gran cariño y dedicación. Me comentó que con frecuencia, pasaba largas horas sentado a su lado, hablando con ella o simplemente sosteniendo su mano.

      Luego añadió algo que me pareció importante, me dijo que a medida que el tiempo pasaba, él se dio cuenta de que la clave para cuidar de su madre era encontrar un equilibrio entre su propia salud y el bienestar de su progenitora. Así que hubo un momento ─del que hacía más de dos años, de cuando la pandemia─ en el que comenzó a dedicar más tiempo para cuidar de sí mismo, saliendo a caminar, a hacer algo de ejercicio y a dedicar unos minutos diarios a la “atención plena”, buscando tiempo para relajarse y descansar. Al cabo de muy pocas semanas, dice Juan, que comenzó a sentirse más fuerte y con más capacidad de cuidar de su madre. Aprendió a aceptar que el Alzheimer era una enfermedad difícil y bastante inabordable. A partir de ahí se concentró en hacer todo lo posible para mantener a su madre cómoda y feliz, y en encontrar el apoyo y la ayuda que necesitaba para cuidar de ella adecuadamente.

      Pero, a pesar de que ama a su madre y quiere lo mejor para ella, el estrés y la falta de sueño están empezando a pasarle factura.

      Estuvo explicando que, ahora, cada noche, cuando intenta conciliar el sueño, su mente se llena de temores y preocupaciones. Se pregunta si está haciendo lo suficiente por su madre y, también, si estaba tomando las decisiones correctas, o si está cuidando adecuadamente de su salud y su bienestar. Aclaró que tiene la sensación de que el estrés y la falta de sueño están empezando a afectar su propia salud. Juan se siente cansado y agotado casi todo el día, y teme que pronto comenzará a sufrir depresión o alguna otra disfunción orgánica.

      Una vez que le hube escuchado con toda mi atención y tomado algunas notas, le expliqué lo mejor que pude, que esos eran los primeros síntomas del denominado “síndrome del cuidador”. Se trata de un conjunto de síntomas y trastornos que afectan a las personas que cuidan a un familiar con Alzheimer u otra enfermedad crónica. Los cuidadores a menudo experimentan altos niveles de estrés y agotamiento debido a las demandas físicas y emocionales del cuidado continuo de su ser querido.

      Seguí diciéndole que los cuidadores pueden experimentar síntomas de ansiedad y depresión debido a la sobrecarga del cuidado, a la preocupación constante y la falta de tiempo para cuidarse a sí mismos. Los cuidadores a menudo descuidan su propia salud, lo que puede llevarles a problemas físicos como dolores de cabeza, dolores musculares, insomnio e, incluso, trastornos digestivos. Añadí que los cuidadores pueden sentirse aislados socialmente debido a las demandas del cuidado y que este factor de aislamiento también le puede llevar a la depresión y la ansiedad. Le hice ver que el cuidado constante de un ser querido con Alzheimer puede agotar a los cuidadores, tanto física como emocionalmente.

      Aún tenía mucho que decirle pero he preferido dejarlo para otra sesión ─de mañana o pasado─ no quiero dejar que pase más tiempo. Este asunto del “síndrome del cuidador” pienso que hay que abordarlo pronto.

      Terminé la sesión un poco abrumado, parecía como si también me hubiese contagiado algo del síndrome. Deberé aprender rápido a manejar mis emociones de manera efectiva para evitar que afecten a la capacidad para tomar decisiones clínicas objetivas y basadas en la evidencia. Tendré que ser capaz de mantener la distancia emocional apropiada para mantener la objetividad necesaria en la práctica clínica.

      Ahora tenía la ingrata tarea de escribir un informe neuropsicológico más técnico para pasarlo al equipo terapéutico.

      Veremos cómo sale...

jueves, 30 de marzo de 2023

Un reencuentro casual


      En pleno siglo XXI, es más importante que nunca preocuparse por el tipo de mundo en el que vivimos y por el legado que dejaremos a las generaciones futuras. El sistema político-social actual se está colapsando, y está llevando a todo el mundo a una situación sin precedentes en todos los niveles. No podemos seguir ignorando esta verdad ni esperar a que alguien más resuelva esta situación global de esta sociedad que se dirige a un abismo a una velocidad alarmante.

      Harto de malas noticias salgo al balcón que da a la calle estrecha, allí recibo un triángulo de espléndida luz solar que deja pasar el edificio de enfrente. Veo un grupo de chicas jóvenes que juegan con una pelota de poco peso, lo mismo le dan patadas que la impulsan con las manos, oigo perfectamente sus risas, exclamaciones y comentarios.

      Por el extremo derecho de la calle camina con cautela una señora con aspecto adorable, vestida con elegancia, se desplaza con prudentes pasos. Se acerca ─peligrosamente─ al grupo de niñas. Cuando se encontraba bastante próxima a ellas, se les escapa la pelota y va directamente hacia la señora mayor quien con destreza y rapidez pone delante de su cara el brazo izquierdo y, con el codo del mismo, detiene el impacto. La blanda pelota sale disparada hacia la pared de enfrente.

      Las chicas se quedan un tanto desoladas; creo que a la espera de una riña indignada de la mujer. Pero, inexplicablemente, la señora ríe con simpatía y les dice que se acerquen a ella. Todas las chicas ─sorprendidas─ forman un coro alrededor y se disponen a escucharla.

      Afino mi oído para no perderme ni una palabra. Entonces la señora les cuenta que hace muchos años ─en otra ciudad─ le sucedió algo parecido: un niño con pantalones cortos, piernas delgaditas, rubito y buen corredor, dio una patada a un balón que salió incontrolado y casi le pegó en la cara.

      Con cierto descaro me desplacé hacia el extremo del balcón para escuchar mejor lo que hablaban.

      Decía entonces que el chico se quedó lívido, paralizado, y que le dijo que si le llega golpear con el balón le partía la cabeza del mamporro que le daría. Añadió que el chiquillo caminó de espaldas unos pasos hacia atrás y luego salió despavorido. Continuó contándoles que ya no se cruzó nunca con él y que cuando la veía de lejos salía corriendo como quien lleva encima el diablo.

      ─¿Y que pasó después? ─preguntó, curiosa, una de las chicas.

      ─Ya no lo vi nunca más de cerca. Al cabo de unos pocos años, desaparecí de aquella zona de la ciudad y él también, la vida nos llevó a otros lugares.

      ─¿Terminó ahí la historia? ─pregunto otro niña con cara espabilada.

      Tardé unos segundos en responder para dar un poco de intriga, después dije:

      ─Sí, ahí acabó la historia. Pero... un día, hace poco, le vi en una red social y le pregunté si él fue aquel niño escuálido y corredor de pantalones cortos.

      Casi se atropellaron todas ellas para inquirir a la vez:

      ─¡¿Era el mismo?!

      ─Sí ─les contesté─. Era él mismo. Pusimos en pie un montón de recuerdos de muchos años atrás y no había ninguna duda, era él.

      ─¿Y qué pasó después? ─dijo una impaciente.

      ─Pues nada, esto es una historia real, aquí no hay elementos de novela. Después de reconocernos mutuamente en la red social hemos comenzado a intercambiar mensajes y a compartir muchísimos recuerdos de aquella época: lugares, personas, anécdotas y curiosidades mil... A veces nos reímos de cosas de ayer y de hoy, otras compartimos alguna pena. Pero, desde aquel día de nuestro reencuentro en los espacios de Internet, mantenemos una hermosa amistad.

      Se dio cuenta que yo lo había escuchado todo asomado a la calle desde allá arriba. Me miró sonriendo e intentó agitar la mano derecha en señal de saludo, no lo logró, parecía que le dolía o no la tenía bien. Con naturalidad levantó el otro brazo y me saludó moviendo su mano.

      Le correspondí saludándole también y creo que me sonroje un poco.

      Me pareció una linda historia.

lunes, 27 de marzo de 2023

Adalberto quería tener alguna manía (Cuento)

 

      Adalberto era un hombre muy peculiar. Vivía en un pequeño apartamento en el centro de la ciudad y trabajaba en una tienda de libros antiguos. Siempre había sido un poco obsesivo y le preocupaba que todo el mundo tuviera alguna manía, excepto él. Su jefe se ponía, invariablemente, el mismo suéter rojizo todos los miércoles del año y su amigo Cirilo llevaba el reloj de pulsera en la mano derecha hasta mediodía y, a partir de ese instante se lo cambiaba a la izquierda.

      Una noche, como de costumbre, Adalberto se preparaba para acostarse. Se aseguró de tener un paquete de pañuelos de papel que tuviese ─por lo menos tres─ en su mesilla de noche, tal como lo hacía todas las noches. Luego se puso su pijama de algodón azul, que era su favorito porque no tenía rayas verticales. Odiaba los pijamas de rayas, le ponían enfermo.

      Fue al baño y después de lavarse la cara, se afeitó, como hacía todos las noches. Primero usó su rasuradora eléctrica, y luego aplicó espuma de afeitar en su barba y se afeitó con su maquinilla desechable de cuatro hojas, ¡jamás de tres! Al terminar, se aplicó varios tipos de lociones after-shave diferentes, mezclando los aromas cuidadosamente para intentar obtener el olor perfecto.

      Ya en la cama, Adalberto comenzó a leer un libro que había comprado esa tarde en su trabajo. Pero de repente, miró el reloj y vio que eran las 3:14 a.m. Ese número siempre le hace sentirse angustiado depresivo y alterado como si algo terrible estuviera a punto de suceder.

      Se dio cuenta de que había olvidado su ritual nocturno de contar las palabras de las páginas del libro antes de dormir. Comenzó a hacerlo con ansiedad, asegurándose de que la cantidad fuera un número par.

      Pero eso no fue suficiente. Necesitaba algo más, algo que lo hiciera sentir diferente a los demás. Entonces, se le ocurrió que todas las noches, antes de dormir, repetiría el número 128 como un mantra. Y lo haría exactamente 45 veces.

      A medida que avanzaba la noche, Adalberto se iba sintiendo un poco más tranquilo. Aunque seguía preocupado por no tener una manía destacable como todo el mundo, pero creía que sus pequeños hábitos le generaban comodidad y seguridad.

      Finalmente, se le cayó el libro y se durmió. Soñó que estaba en un mundo donde todos eran iguales y nadie tenía manías.

      Colorín, colorado...

sábado, 25 de marzo de 2023

Arena y agua (Cuento)

 

      Érase una vez un pequeño grano de arena que flotaba en los espacios siderales. El grano de arena se sentía muy solo y se preguntaba cuál era su propósito en la vida. Un día, mientras navegaba por esos cielos sin rumbo fijo, el granito de arena se cruzó con una minúscula gota de agua que se movía a gran velocidad.

      ─¡Hola! ─saludó la arena al agua.

      ─¡Hola! ─respondió la gota─ ¿qué estás haciendo aquí tan solo?

      ─Estoy buscando mi propósito en la vida ─respondió la partícula de arena.

      El agua comenzó a reírse y añadió:

      ─No hay propósito en la vida, amigo. Nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad (*).

      El grano de arena se puso muy triste al escuchar eso. ¿Es cierto que no había nada más en la vida que un simple destello de luz en medio de la oscuridad?

      Entonces, en esos justos instantes, sucedió algo tremendo. El pequeño grano y la gota de líquido comenzaron a interactuar, y juntos crearon algo increíble, una mezcla, o más bien una molécula. La molécula era mucho más grande y compleja que la pizca de agua o la arena por separado, ¡aquello tenía potencial para formar cosas increíbles como más agua, alimentos y seres vivos!

      La minúscula migaja de arena se sintió muy feliz al ver lo que había logrado junto con la gota de agua. Ahora entendía que su propósito en la vida no era encontrar algo preestablecido, sino crear algo nuevo y valioso a partir de sus interacciones con el mundo que lo rodeaba.

      Y así, la arena y el agua continuaron su viaje a través del universo, creando moléculas y formas de vida cada vez más complejas, hasta que finalmente llegó el momento en que su cortocircuito de luz se apagó para siempre, y volvieron a la eternidad de la oscuridad. Pero su legado perduró, en forma de vida y de todo lo que habían creado a lo largo de su existencia.

      Colorín, colorado...


(*) Frase del escritor Vladimir Nabokov que me ha inspirado este cuento.