miércoles, 27 de septiembre de 2023

El "zatsudan", la pequeña charla

      Hablaba el maestro Hyakujo al novicio Tozan sobre las crisis modernas; le hacía una crítica a la extremada polarización, a la falta de diálogo y la confrontación en la política contemporánea, donde muy a menudo se priorizan los intereses partidistas sobre el bienestar de la sociedad en su conjunto. Le instaba a reflexionar sobre cómo abordar las diferencias y los conflictos en la sociedad actual. Le recordaba la tremenda importancia de cultivar valores como la compasión y la moderación en lugar de ceder al odio y la autoglorificación. A menudo le comentaba algo sobre la necesidad de un liderazgo ético y responsable en un mundo cada vez más complejo y dividido.

      También le hacía pensar sobre lo tóxica que podía ser la tendencia a odiar al enemigo. El odio, como emoción destructiva puede llevar a la venganza y al conflicto sin fin. Le decía que en muchos contextos, la hostilidad hacia los enemigos se perpetúa y se transmite de generación en generación.

      Esto era el “Zatsudan”, que es un término japonés para describir una «pequeña charla». El prefijo “Zatsu” se refiere a la rica diversidad de temas en una conversación.

      Después del “Zatsudan” solía venir un cuento, a modo de parábola. Aquel día le contó una vieja historia que Tozan ya había escuchado alguna vez.

«Hace muchos años, en un rincón apartado de un pueblo oriental, vivía un hombre honrado llamado Li y su hijo, Ming. Ming era un joven de corazón puro, siempre siguiendo los pasos de su padre y aprendiendo las virtudes de la honestidad y el respeto.

Un caluroso día de verano, decidieron aventurarse juntos en las montañas. El sol brillaba intensamente, y el bosque ofrecía un refugio fresco y sereno. Li y Ming se tumbaban en la hierba, disfrutando de la paz que la naturaleza les brindaba. Los cantos de los pájaros y el susurro del viento eran su única compañía.

Sin embargo, la tranquilidad se vio interrumpida cuando una mosca de establo zumbó cerca de la cabeza de Li. Ming, preocupado por su padre, se despertó rápidamente. Su corazón lleno de bondad y respeto por su progenitor, agarró un bastón y, con gran cuidado, intentó golpear a la pesada mosca que molestaba a su padre.

El insecto logró esquivar el golpe y se elevó en el aire, alejándose en busca de otro objetivo. Pero cuando Ming se volvió hacia su padre, una escena devastadora lo esperaba. Li yacía inmóvil, su rostro sereno, pero su corazón había dejado de latir.

Ming sintió que su mundo se derrumbaba. Su corazón sincero y su amor por su padre lo habían llevado a actuar impulsivamente contra el enemigo, la mosca, sin darse cuenta de las consecuencias.»

jueves, 21 de septiembre de 2023

El espíritu llena el cosmos

      Como otros muchos días, Tozan se encontró al maestro Hyakujo sentado en la posición del loto, con los ojos cerrados. Casi le oía inhalar profundamente y exhalar con ruidosa lentitud.

      Tozan se detuvo unos instantes en silencio observando al maestro. Después, cuando creyó que el monje se había percatado de su presencia, le habló:

      ─Maestro, he estado percibiendo una gran cantidad de estrés en mi vida últimamente. La vida de ahora parece estar llena de preocupaciones y responsabilidades. ¿Cómo puedo reducir este estrés dañino del que mucho se habla?

      Hyakujo abrió los ojos sonriendo con calma.

      ─Comprendo tu preocupación, querido Tozan. El estrés es una sombra que acecha a muchos en estos tiempos agitados. Sin duda, la mejor manera de abordar este estrés es crear vínculos afectivos con otros seres humanos. La soledad no elegida es tremendamente perjudicial para la salud y el bienestar. Cuidar de la familia y amigos, nutre los lazos emocionales para que sean sólidos y apoyen el camino de cada uno.

      Tozan asintió con gratitud y dijo:

      ─Entiendo lo que dice maestro. Pero a veces me siento atrapado en un torbellino de pensamientos y preocupaciones constantes. ¿Cómo puedo aprender a calmar este "ruido mental" que me angustia?

      El monje movió la cabeza hacia adelante y hacia atrás varias veces y mientras decía:

      ─Ya sabes muy bien que nuestra mente es como un mono inquieto, saltando de rama en rama. Pero es necesario entrenarla. La clave para reducir el ruido mental es practicar la atención. Hay que volver una y otra vez, con firmeza y amabilidad, a sentir las sensaciones de la respiración y, también, las del cuerpo. Observa cómo tu mente divaga y gentilmente vuélvela al principio. Practica la meditación y la atención plena para encontrar la serenidad en medio de la tormenta.

      Tozan hizo una respiración profunda y respondió:

      ─Y por último, he sentido que en ocasiones me atrapan sentimientos de culpa y vergüenza por errores pasados. Maestro ¿cómo puedo liberarme de estos sentimientos que solo me hacen sentir pequeño e insignificante?

      Asintiendo con comprensión Hyakujo añadió:

      ─La culpa y la vergüenza son como cadenas que atan el espíritu. Es importante recordar que estos sentimientos son creaciones de la mente condicionada y no añaden ningún valor real. Cuando cometes un error o causas daño, en lugar de quedar atrapado en la culpa o la vergüenza, toma conciencia de lo ocurrido y permite que la tristeza te muestre el camino hacia la reparación y el aprendizaje. Reconoce tus fallos sin juzgarte con dureza, y así podrás crecer y sanar. 

      Cerrando los ojos y volviendo a su postura de meditación Hyakujo terminó diciéndole a su discípulo:

      ─La paz y la sabiduría siempre están dentro de ti, querido Tozan; piénsalo bien. Mediante la práctica constante y la profunda comprensión de ti mismo, encontrarás el camino hacia una vida plena y en armonía con el mundo que te rodea.

      Tonzan marchó paseando lentamente hacia la aldea musitando entre dientes una frase que el maestro solía decir con frecuencia: ¡El espíritu llena todo el cosmos!

martes, 19 de septiembre de 2023

Rodeados de incertidumbre

 

      Había una vez, en un pueblo pequeño en la falda de una montaña, un anciano maestro zen llamado Hyakujo. A menudo casi todos los aldeanos acudían a él en busca de consejos y orientación, pues siempre parecía tener una buena respuesta para cada pregunta.

      Un día, un joven llamado Tozan llegó a la aldea en busca de sabiduría. Había oído hablar de Hyakujo y sus dones de entendimiento. Tozan deseaba aprender el secreto de la sabiduría y la certeza en un mundo lleno de incertidumbre.

      Tozan se acercó a Hyakujo y le preguntó:

      ─Maestro, ¿cómo puedo conocer la verdad y vivir sin dudas en un mundo tan confuso?

      Hyakujo respondió con presteza:

      ─La verdad, joven Tozan, es un río en constante cambio. No puedes abrazarla con certeza, pero puedes aprender a navegar en sus aguas.

      Paseando, Hyakujo llevó a Tozan a una fuente en el centro del pueblo y señaló el agua que fluía.

      ─Mira este arroyo, Tozan. ¿Puedes ver cómo el agua siempre se mueve y cambia? Así es la vida. La certeza absoluta es como tratar de atrapar agua con las manos.

      Tozan asiente con la cabeza, tratando de entender el mensaje y preguntó:

      ─Pero, ¿cómo puedo saber qué es cierto y qué no lo es? 

      Hyakujo sonrió y después de una pequeña pausa le dijo:

      ─La vida no siempre es tan sencilla que nos permite saber qué va a pasar y cuándo. Las personas inteligentes se sienten cómodas en esa ambigüedad y no tienen miedo a la incertidumbre. En lugar de tratar de resolver o evitar las contradicciones, tienen la capacidad de adaptarse a ellas y aceptar las contradicciones y paradojas como parte integral de la realidad de la vida.

      Tozan meditó sobre estas palabras mientras observaba el agua fluir. Comprendió que la sabiduría no radicaba en conocer todas las respuestas, sino en aceptar la realidad tal como era.

      Los días se convirtieron en semanas, y Tozan siguió visitando a Hyakujo para aprender más haciéndose su discipulo. A medida que pasaba el tiempo, se volvía más flexible en su pensamiento y más abierto a la idea de que la vida era un flujo constante de cambios.

      Un día, Tozan le preguntó al maestro:

      ─¿Cómo se pueden tomar decisiones importantes sin estar seguro de cuál es la respuesta correcta?

      Hyakujo respondió y le dijo:

      ─Ser flexibles en esta manera de pensar es lo que permite no dejarse guiar por dogmas o prejuicios, y desarrollar más la intuición y la capacidad para tomar decisiones, incluso en ausencia de datos completos o de garantías.

      Tozan aprendió a confiar en su intuición y abrazar la incertidumbre como parte de la aventura de la vida. Se dio cuenta de que, al aceptar el cambio y ser consciente de que la verdad era un río en constante movimiento, podía encontrar su camino a través de las aguas turbulentas de la vida con gracia y sabiduría.

      Desde entonces, Tozan dejó de ser un novicio y se convirtió en un sabio más por derecho propio, compartiendo las lecciones que había aprendido de Hyakujo con otros que buscaban respuestas en un mundo repleto de interrogantes. Juntos, Hyakujo, Tozan y una multitud de seguidores, enseñaron sobre las incertidumbres de la vida y navegaron entre ellas con valentía y humildad, sabiendo que al final, la verdadera sabiduría estaba en abrazar la ambigüedad y aceptar las paradojas de la existencia.

martes, 5 de septiembre de 2023

Desviación informativa y el “clickbait”

      Leía hace un rato un artículo muy impactante sobre la persecución de los cristianos en la India. Quedé impresionado, sobrecogido, y de inmediato me pregunté: ¿Por qué nos inundan ─a todas horas─ con información irrelevante? ¿Por qué nos sumergen en tanta basura informativa? Es sospechoso que no dediquen ─a veces ni siquiera un par de minutos─ a dar información importante. Otras veces sucede que ni unos minutos y, directamente, se nos ocultan las noticias.

      La cantidad de información que consumimos a diario puede ser abrumadora, y nadie duda de que muchas veces se le da más atención a los contenidos menos significativos y más sensacionalistas. Probablemente esto puede deberse a diversas razones y una de las que se nos ocurre es la de los intereses comerciales. Todos sabemos que los medios de comunicación a menudo buscan atraer audiencias y generar ingresos a través de la publicidad y es lógico que la información sensacionalista o entretenida a veces se prioriza porque atrae a más espectadores o lectores. También es cierto que la información irrelevante puede servir como una distracción para desviar la atención de temas más importantes que podrían ser controvertidos o incómodos para ciertos intereses.

      Pero lo anterior no es lo peor, lo verdaderamente preocupante es el de las agendas políticas que intentan el control de la información. Lamentablemente y en demasiados casos, los políticos de turno, influyen de manera antidemocrática (e incluso irracional) en todo el espectro de la cobertura mediática y promueven la ocultación y el desvío de la información importante, en unos casos para mantener el citado control y en otros para evitar la controversia; aparte de otros motivos más inconfesables.

      Dentro de este asunto, ¿han oído ustedes la palabra “clickbait" alguna vez? Cada día se usa más en el mundo de la información. El "clickbait" no es otra cosa que una estrategia utilizada on-line para atraer la atención de los usuarios y alentarlos a hacer “clic” en un enlace.

      Generalmente la intención es la de aumentar el tráfico de un sitio web o una página en particular. Consiste. Básicamente, en la creación de títulos o descripciones sensacionalistas o exageradas que provocan la curiosidad o el interés de las personas. El término "clickbait" proviene de la combinación de las palabras "click" (hacer clic) y "bait" (cebo).

      El “clickbait” es utilizado con indeseada frecuencia para engañar a las personas llevándoles a lugares en donde la calidad de la información brilla por su ausencia. El “clickbait” ha entrado con fuerza en todas las redes sociales y se ha extendido a sitios de noticias, webs de prensa y blogs, que suelen incluir como elementos básicos titulares impactantes, imágenes llamativas o afirmaciones sorprendentes. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, el contenido detrás del “clickbait” suele ser una engañifa de poco interés y lejos de lo que se promociona inicialmente, lo que puede puede entenderse como un intento de “lavado de cerebro”, que lleva a la frustración de los usuarios, a una perdida de tiempo y a la anulación del sentido crítico.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Lo inverosímil y la desesperanza. Las dos caras de la incertidumbre


      Ayer falleció Amando de Miguel, padre putativo de la moderna sociología española. Me acordé de una de sus frases, que él repitió de variadas formas en los últimos tiempos, la de la España tremendamente singular: “España no es que sea diferente; es que es inverosímil”.

      En realidad toda la vida está repleta de experiencias inverosímiles, momentos en los que nos encontramos cara a cara con lo inexplicable, lo misterioso y, a menudo, lo desesperante. Y sí creo que hay una conexión entre lo inverosímil y la desesperanza que, quizás, puede parecer tenue a primera vista, pero en realidad, estas dos facetas de la existencia humana están intrincadamente relacionadas.

      La desesperanza es esa emoción abrumadora que surge cuando enfrentamos situaciones aparentemente insuperables. Puede manifestarse en momentos de pérdida, fracaso o incertidumbre. Lo inverosímil, al igual que la desesperanza, a menudo nos llega desde la incapacidad de comprender o explicar una situación. La falta de control y la sensación de estar atrapados en un mundo inexplicable pueden llevarnos a sentirnos desesperados; a la desesperanza patológica. Desde siempre la literatura y el cine han explorado esta relación de manera efectiva. Historias de terror y ciencia ficción a menudo juegan con lo inverosímil para crear un sentido de desesperanza en los personajes y los espectadores. Los protagonistas se enfrentan a lo desconocido, lo imposible, y luchan por comprenderlo, lo que puede llevarlos a la desesperanza cuando las respuestas no son evidentes. Todo es como la España de hoy día, una moneda, ─la incertidumbre─ con dos caras: lo inverosímil y la desesperanza.

      Vivimos inmersos en la paradoja, estamos en un mundo donde la ciencia y la tecnología a menudo explican lo que era incomprensible, pero todavía nos enfrentamos ─continuamente─ a situaciones que desafían nuestro entendimiento. Desde fenómenos extraños hasta coincidencias extraordinarias, la vida frecuentemente nos presenta lo increíble. Estos momentos pueden dejarnos perplejos, haciéndonos cuestionar nuestras creencias y convicciones fundamentales. La incapacidad para comprender lo insólito siempre siembra la semilla de la desesperanza.

      ¿Hay alguna manera de gestionar ─lidiar─ con este nudo entre lo inverosímil y la desesperanza?

      Algunos responderán que la aceptación de la incertidumbre es un primer paso crucial. Y que reconocer que no siempre podemos entender ─o controlar─ todo en la vida es primordial para mantener la esperanza. Dirán, además, cosas como que el apoyo emocional y la compartición de experiencias con otros puede ayudarnos a luchar contra la desesperanza que muchas veces acompaña a lo inverosímil...

      Es cierto que todo está entrelazado en nuestra experiencia humana. Con indeseada frecuencia nos enfrentamos a situaciones que desafían nuestra comprensión y a nuestra capacidad para encontrar significado a las situaciones incomprensibles.

      Después de todo, la vida está llena de misterios que, aunque incomprensibles, pueden seguir siendo fuente de asombro y esperanza.

      ¿Podemos abrazarnos a la incertidumbre y así encontrar formas de enfrentar lo inverosímil sin caer en la desesperanza total?

      ¿O quizás es más fácil mandarlo todo a la mierda?

domingo, 9 de julio de 2023

¿Hablaba con Bukowsky? (5)

 

      ¿Por qué hará esa locura de estar siempre en esa esquina? ¿Se trata de una excentricidad como cualquier otra? ¿Es un punto de vista singular?

      Hoy no pienso ir a visitarlo, el sol quema demasiado; la calle arde. No sé cómo puede resistirlo, es un misterio para mí. Quisiera preguntarle, pero aún no me atrevo, temo que se pueda molestar; aunque no tiene pinta de molestarse con nada ni por nada. Debe ser un estoico de primera división.

      ¿Está a la espera? Pero, ¿a la espera de qué?

      Repasé “Pulp” y encontré algo sobre la espera que llamó mi atención, era una cosa así: “Esperamos y esperamos. Todos. ¿No sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda la vida. Esperan vivir, esperan morir”. (He variado un poco la frase, con intención de encajarla mejor, perdónenme).

      ¿Qué me diría Juanai de esa frase de Bukowsky? Casi puedo adivinar que respondería: “¡Ah, la espera! Ese es un acto que consume la existencia humana”.

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      Fui a verle a las nueve, aún había claridad pero el calor había disminuido bastante.

      Sin demasiados preámbulos le pregunté:

      ─¿Qué te ha llevado a este mundo de la espera interminable?

      Se quedó pensando un rato. Hizo un chasquido raro con la boca y dijo:

      ─Me he convertido en un espectador de la vida, esperando que algo grandioso ocurra, algo que dé sentido a mi existencia. Pero, en cambio, solo encuentro desilusión y angustia; la angustia es una vieja compañera.

      ─Pero tu sabes que la vida no es más que una serie de decepciones y momentos efímeros. ¿Esperar que algo externo nos salve? Eso es una locura en sí misma, ¿no te parece?

      Ahora me miro directamente a los ojos y dijo:

      ─Mira, amigo, la vida es como un mal trago que tragamos hasta el final. Pero en medio de la desesperación y el sufrimiento, existe una pequeña chispa de belleza. A veces intento enfocarme en las pequeñas cosas, las experiencias intensas y las emociones auténticas. Trato de darles vida. Eso es lo más cercano a encontrar sentido en este desorden.

      ─¿No crees que el mundo necesita más almas valientes dispuestas a romper las cadenas de la espera?

      ─Entiendo tus palabras, amigo mío. Quizás la búsqueda de un propósito definitivo es una ilusión. Tal vez debería aceptar la espera y encontrar consuelo en las palabras que circulan y fluyen por mi mente.

      ─¿No hay algo más en esta vida que solo esperar? ¿No hay una forma de escapar de esta agonía y encontrar un sentido real?

      ─La angustia de la espera, es una compañera incómoda. Pero déjame decirte una cosa, amigo: la vida no es algo que se encuentra al final de la espera. No hay una recompensa garantizada al final del camino. La vida está sucediendo ahora mismo, en cada instante.

      Estaba un poco agotado, costaba entender todo aquello que Juanai decía. No sé, parecía que estaba hablando con el propio Bukowsky.

     Salí de allí a paso lento pensando que el mundo necesita más almas valientes dispuestas a romper las cadenas de la espera. Sí, exacto.

     Sentí un ligero temblor... Sería el relente que venía del mar.

jueves, 6 de julio de 2023

La vida y los problemas; los problemas de la vida (4)

 

      Pensé que hoy no podría ir a mi charla diaria con Juanai, esta mañana me abrumó un problema que exigía una resolución inmediata, si la solución no era rápida y sin consecuencias, no podría disfrutar de mi rato de ocio conversando con el loco, pero no tan loco, Juanai.

      En realidad no existía ningún obstáculo para dialogar con él, Juanai estaría en su esquina, dentro de dos horas, dentro de tres o dentro de cuatro; igual da. En último término mañana o pasado le vería.

      ¿Tendría móvil? Tuve la intención enviarle un 'guasap', pero recordé que en ningún instante de las conversaciones anteriores le había visto un dispositivo telefónico y si lo tuviese, tampoco tengo su número. Además no me pega nada, no le veo con un artefacto de esos.

      Se me ocurre que un día de éstos tendré que interrogarle sobre la tecnología.

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      No he podido acercarme a la esquina hasta un poco más de las siete de la tarde. Allí estaba, se había colocado en la parte de acera por la que le soplaba un poco de Poniente y, por supuesto, a la sombra.

      Me recibió con una pregunta:

      ─¿Problemas hoy?

      ─Sí, un problema me ha impedido venir esta mañana ─le respondí.

      ─¿Sabes que Bukowski decía que la definición de la vida se resume en una sola palabra: problemas?

      ─Sí, conozco la frase. Vida y problemas componen un binomio.

      Le pregunté si tenía móvil y agitó la cabeza de lado a lado para decir no. Después añadió:

      ─¡Ah, los problemas!... Los problemas son esos obstáculos que nos acechan y nos desafían constantemente. Parece que la vida misma está compuesta por una serie interminable de problemas que debemos resolver. Los problemas nos acosan desde el momento en que nacemos hasta nuestro último aliento. Pero, ¿no crees que también son oportunidades para crecer y aprender?

       Cogió de una pequeña mochila que tenía en un escalón de la puerta de la vivienda próxima y sacó de ella una botellita de plástico que parecía contener agua fresca. Me la ofreció con un gesto y negué con la cabeza. Tomó un trago largo y después siguió hablando:

      ─De alguna manera los problemas son la esencia misma del crecimiento humano. A través de ellos, nos enfrentamos a nuestras limitaciones, descubrimos nuestra fuerza interior y aprendemos valiosas lecciones. Son las adversidades las que nos moldean y nos permiten evolucionar como seres humanos.

      ─A veces, esos problemas pueden resultar abrumadores. ¿Cómo encontrar alguna inspiración para hacer alguna cosa incluso cuando uno está atrapado en medio de ellos?

      ─Con mucha frecuencia la inspiración, amigo mío, surge precisamente de esos momentos de angustia y lucha. Es en medio de los problemas en los que encontramos la voz más auténtica y cruda. En esos instantes, escribir, por ejemplo, se convierte en una forma de liberación, una manera de darle sentido al caos y de encontrar belleza en medio de la desesperación.

      Pensé un poco y luego le respondí:

      ─Esa capacidad de encontrar belleza en la oscuridad es algo que admiro de la obra de Bukowski. ¿Crees que los problemas nos definen como seres humanos?

      Se apoyó en la pared, miró al tejado del edificio de enfrente y contestó:

      ─No podemos negar que los problemas tienen un impacto significativo en nuestras vidas. Pero más que definirnos, son nuestras reacciones ante ellos las que revelan nuestra verdadera naturaleza. La forma en que enfrentamos los problemas, la resiliencia que mostramos y la voluntad de seguir adelante a pesar de todo, eso es lo que nos define como seres humanos.

      ─Sí, creo que sí. Aunque no sé si Bukowsky estaría muy de acuerdo con esto. Los problemas son el combustible que impulsa nuestro crecimiento y nuestra evolución. Son las piedras en el camino que nos desafían a superar nuestros propios límites. Aunque a veces parezcan abrumadores, son una parte intrínseca de la experiencia humana y debemos abrazarlos como oportunidades para ser mejores ─dije convencido.

      Sonrió ampliamente y contestó:

      ─Sí Bukowski estuviese aquí nos mandaría a hacer gárgaras, él era un cínico desde el punto de vista de las cuatro acepciones del diccionario. Bueno, nos diría palabras aún más gruesas.

      Reí también y añadí:

      ─Sí, los problemas pueden ser duros, pero también pueden ser los impulsores de nuestra grandeza. Hay que seguir escribiendo, seguir luchando y nunca dejar que los problemas nos detengan en nuestro camino hacia la autenticidad, ¿no?

      ─Sí, quizás. Posiblemente eso sea lo bonito...

      Tuve la impresión de que no lo decía muy convencido; no sé.

miércoles, 5 de julio de 2023

La risa balsámica (3)

 

      El último párrafo que leí consciente fue: «Maté cuatro moscas mientras esperaba. Maldita sea, la muerte está en todas partes. Ni hombres, ni pájaros, ni fieras, ni reptiles, ni roedores, ni insectos, ni peces, ninguno tenía una oportunidad. El final estaba fijado. No sabía qué hacer. Me empecé a deprimir. Ya saben, veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico, la cerveza y las pechugas de pollo». Ahí me quedé dormido.

      Estuve leyendo “Pulp”, un enredo impresionante de Bukowsky. Creo que es la última novela que escribió en la que se combinan humor, tragedia, lo real y lo surrealista. Un extraño homenaje al género denominado “literatura pulp” de mediados del pasado siglo. No obstante poco puedo decir, todavía voy por la página 66.

      En realidad buscaba una frase para iniciar la conversación de hoy con Juanai. Al despertar la encontré en otra de sus obras: «A veces sales de la cama en la mañana y piensas que no lo podrás lograr, pero te ríes por dentro porque recuerdas todas las veces que te has sentido de esa forma».

      Cuando me encontré en su esquina con él se la dije, sin ni siquiera darle los buenos días.

      ─Oye, Juanai, a veces sales de la cama en la mañana y piensas que no lo podrás lograr, pero te ríes por dentro porque recuerdas todas las veces que te has sentido de esa forma.

      ─Esa sensación, mi amigo, es el motor de la vida ─dijo riendo. Esas mañanas en las que todo parece imposible son las que te recuerdan que estás vivo, que estás dispuesto a enfrentarte a los desafíos que se te presenten.

      ─¿Sabes que es una frase de Bukowski?, ¿no?

      ─Claro que sí.

      ─Es curioso cómo la duda y el miedo pueden ser nuestros compañeros más constantes. ¿No crees que a veces se convierten en nuestros peores enemigos?

      Se quedó mirando a lo largo de la calle, había como un conflicto entre dos conductores y la fila de coches se iba engrosando hasta casi llegar a la esquina de Juanai.

      ─Sin duda. La duda y el miedo son como sombras que nos persiguen a lo largo de nuestras vidas. Pero, paradójicamente, también son fuentes de fortaleza. A través de esos momentos de incertidumbre, nos encontramos a nosotros mismos, descubrimos nuestra resistencia y aprendemos a reírnos de nuestros propios miedos.

      ─¿Tú crees que la risa es la clave para superar esos momentos de duda?

      ─La risa, mi amigo, es una poderosa arma contra la adversidad. Reírnos de nuestras propias debilidades y miedos nos libera de su control. Nos permite enfrentar los desafíos con una perspectiva diferente, con un sentido de valentía y desafío. La risa nos recuerda que, a pesar de todas las veces que hemos sentido que no lo podríamos lograr, hemos seguido adelante y hemos sobrevivido.

      Y comenzó a reír, aunque pienso que la risa le salía un tanto forzada. Cuando acabó con sus carcajadas de ficción le dije:

      ─Entonces, ¿la risa es una especie de rebelión contra nuestras propias limitaciones?

      ─Exactamente. La risa es una forma de rebelión contra nuestras propias limitaciones y contra las expectativas impuestas por el mundo. Nos permite desafiar las circunstancias, encontrar belleza en medio de la oscuridad y seguir adelante incluso cuando todo parece estar en nuestra contra.

      Un poco intrigado le pregunté:

      ─¿Cuál crees que es la clave para mantener ese sentido del humor?

      ─La clave, mi amigo, es no tomarse a uno mismo ni a la vida demasiado en serio. Aprender a reírse de uno mismo, de nuestras fallas y fracasos, nos permite abrazar la humanidad en su totalidad. El humor es una forma de aceptación y de liberación. Nos ayuda a encontrar consuelo y a seguir adelante, incluso en los momentos más oscuros.

      Se tomó un respiro y luego añadió:

      ─Recuerda, amigo, que el humor y la capacidad de reírnos de nosotros mismos son poderosas herramientas para enfrentar los desafíos de la vida. Hay que seguir riendo, seguir luchando y nunca rendirnos...

lunes, 3 de julio de 2023

El hombre de la esquina (2)

 

      Aquella mañana me levanté un poco obsesionado con el hombre de la esquina, con Juanai el loco. Desayuné con bastante prisa, me fui a buscarlo y allí le encontré, incólume. Nos saludamos y me senté en la acera apoyando mi espalda en la desconchada pared. Permanecimos en silencio unos tres minutos.

      Después él se sentó a mi lado. Las pocas personas que por allí pasaban nos miraban con recelo, imaginé que pensaban: “¡Otro loco!”.

      Mirando a la pared de enfrente le pregunté:

      ─Oye, Juanai, ¿has pensado alguna vez en cómo las palabras bonitas, al igual que las mujeres bonitas, se arrugan y mueren?

      Hizo un amago de silbido que no llegó a concretar y dijo:

      ─Ah, qué pregunta interesante. Sí, he pasado muchas noches en vela reflexionando sobre ello. Las palabras bonitas, al igual que las mujeres bonitas, pueden cautivar y seducir, pero al final, están destinadas a marchitarse y perder su brillo. Por cierto, la pregunta que me haces es también una frase de Bukowsky.

      Confirmé la procedencia de la frase y añadí:

      ─Es una lástima, ¿no crees? Parece que la belleza, ya sea en las palabras o en las mujeres, es efímera y fugaz. ¿Qué opinas al respecto?

      Juanai siempre habla entre grandes pausas, es como si se relamiese en sus propios pensamientos.

      ─Bueno, mi amigo, la belleza es solo una ilusión temporal. Al igual que las palabras bonitas que una vez encantaron, las mujeres bonitas también envejecen y se enfrentan a las arrugas del tiempo. Pero eso no significa que no haya una belleza duradera en ellas.

      Ahora pasó por delante de nosotros una señora que nos miró con extrañeza haciendo un gesto con los labios y la boca.

      De nuevo le ataqué con una pregunta:

      ─¿A qué te refieres con una belleza duradera?

      Pienso que debo acostumbrarme a sus enormes pausas. Al cabo de unos interminables momentos me dijo:

      ─Creo que la belleza que perdura no está en la apariencia externa, sino en las experiencias de vida, en las cicatrices y en la profundidad de las emociones. Esas mujeres que han pasado por situaciones difíciles, que han amado y han sido amadas, que han sentido la tristeza y la alegría en su máxima expresión, llevan una belleza que no se desvanece con los años.

      Me pareció una bonita respuesta y le respondí de inmediato:

      ─Interesante perspectiva, Juanai. Entonces, ¿crees que lo mismo se aplica a las palabras?

      ─Definitivamente. Las palabras que han sido escritas desde las entrañas, las palabras que expresan los verdaderos sentimientos y las experiencias vividas, esas palabras no se arrugan y mueren. Permanecen como testigos de la vida y la pasión que las generó.

      La pregunta me surgió de inmediato:

      ─Entonces, ¿cuál es el propósito de escribir palabras bonitas si están destinadas a desvanecerse?

      ─Quizás es que el propósito de escribir palabras bonitas no es conservar su belleza eternamente, sino capturar momentos de verdad, de emoción y de humanidad. A través de esas palabras, podemos encontrar consuelo, comprensión y conexión con otros seres humanos. Aunque las palabras bonitas se desvanezcan, su impacto en los corazones y las mentes de quienes las leen puede perdurar.

      Estar sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared y las piernas replegadas no era cómodo y opté por ponerme de pie. Mientras lo hacía le dije:

      ─Opino que esa es una visión poderosa. Me has dado mucho en qué pensar. Tal vez, al aceptar la fugacidad de la belleza, podemos encontrar un nuevo significado en las palabras y en las mujeres que va más allá de su apariencia efímera.

      También él se levantó del suelo:

      ─Así es, amigo mío. La vida es un constante fluir de experiencias, y es en ese flujo donde encontramos la verdadera belleza. Las palabras y las mujeres pueden desvanecerse, pero lo que importa es cómo las vivimos y cómo dejamos una huella en el mundo mientras estamos aquí.

      Pensé que quizá era un buen momento para marcharme y dije:

      ─Gracias, Juanai. Ha sido un placer tener esta conversación contigo.

      Y muy cortés contestó él:

      ─El placer ha sido mío. Recuerda, amigo, que en la brevedad de la belleza hay una eternidad de significado y que las palabras, al igual que las mujeres, tienen el poder de transformarnos.

domingo, 2 de julio de 2023

Los que no enloquecen nunca (1)

 

      ¿Le veis? Está allí, al sol, de pie apoyado en la esquina. Únicamente desaparece cuando llueve o el cielo está muy gris. Está tan tranquilo, como todo el pueblo donde la monotonía es el pan de cada día. Los habitantes parecen atrapados en una rutina inmutable, seres de vidas predecibles y aburridas. Él, a pesar de su estática posición, es la única persona del lugar que parece viva.

      Cuando pasaba por allí solíamos conversar un rato, nunca me dijo su nombre pero la gente le decía el loco y, a veces, Juanai. Era conocido por su excentricidad y su actitud desenfrenada ante la vida, cosa que me parecía muy rara porque yo siempre le veía muy quieto. Tenía una sonrisa perenne en el rostro y una chispa en los ojos. Sin embargo, los demás parecían marchitar sus días en la rutina. La gente lo miraba con recelo y susurraba palabras de desaprobación cuando pasaba por allí. Pero Juanai no se inmutaba; simplemente seguía disfrutando de la libertad que su mente le brindaba.

      Un día, un grupo de vecinos envalentonado, discutieron acaloradamente ─allí delante─ sobre su supuesta "locura". Al escuchar sus comentarios Juanai se rió y dijo: "¡Qué vida tan horrible deben tener aquellos que nunca enloquecen!".

      Días después me lo contó riendo y le comenté que esa frase era de un famoso escritor americano.

      ─Lo sé, es de Charles Bukowsky ─dijo.

      Con cierta cautela le pregunté:

      ─¿Por que lanzaste esa frase?

      Hizo una pequeña pausa, y contestó:

      ─Algunas personas no enloquecen nunca y llevan vidas horribles. Te doy un buen consejo: no permitas que eso te suceda. Abraza la locura, el caos y la libertad. Vive con pasión, con intensidad y sin arrepentimientos. No te preocupes por el juicio de los demás, ya que la verdadera felicidad radica en vivir auténticamente, sin importar lo que piensen los demás. Así que, cuando te encuentres en medio del tedio y la rutina, detente un momento y pregúntate: ¿estoy realmente viviendo o solo estoy sobreviviendo? Si la respuesta es la segunda opción, entonces es hora de abrazar la locura y transformar tu vida en una obra maestra. Debemos atrevernos a ser diferentes, a abrazar pasiones y a seguir nuestros sueños más salvajes. A veces, la vida nos golpea con fuerza y nos desafía de maneras inimaginables. Pero son precisamente esos momentos de caos y locura los que nos revelan nuestra fuerza interior y nos permiten crecer. ¿No?

      ─Bueno, sí ─no sé si mis palabras salieron con la suficiente convicción─. Quizás la verdadera locura sea conformarse con una vida monótona y predecible. Y aquellas personas que nunca enloquecen, que nunca se permiten salir de su zona de confort, son las que realmente llevan una existencia triste y tediosa.

      Juanai prosiguió:

      ─Sí. Así que, no temas enloquecer de vez en cuando. Salta a lo desconocido, busca nuevas experiencias y haz de tu vida una obra de arte llena de momentos vibrantes y emocionantes. Recuerda que solo tenemos una vida para vivir y sería un desperdicio no aprovecharla al máximo. No te dejes atrapar por las cadenas de la normalidad y el conformismo. Rompe los límites, desafía las expectativas y descubre quién eres realmente.

      Después de un corto silencio añadió:

      ─Puede que el camino hacia la locura sea incierto y a veces aterrador, pero también es el camino hacia la autenticidad y la plenitud. Creo que eso es lo quería decir Bukowsky. No hay que tener miedo a enfrentarnos con nuestros miedos, de arriesgarnos y explorar territorios desconocidos. A lo mejor, en la locura, encontramos el verdadero yo, librados de ataduras de la sociedad y de expectativas impuestas.

      Juanai me había descolocado, me fui pensando en no hay que temer enloquecer de vez en cuando y saltar a lo desconocido, buscar nuevas experiencias y hacer de nuestra vida una obra maestra llena de momentos vibrantes y emocionantes. Quizás debamos recordar a diario que solo tenemos una vida y que sería un crimen no aprovecharla al máximo.

      ¿Nos hemos dejado atrapar por las cadenas de la normalidad y el conformismo? Rompamos los límites, desafiemos las expectativas...

      Ni Juanai, ni Bukowsky, me dejaron dormir bien aquella noche.

viernes, 30 de junio de 2023

La pieza para mover hoy

 

      Os juro que es verdad. Hace poco tiempo salí a pasear al parque muy temprano, cosa que suelo hacer con frecuencia. Aún era de noche. Antes de llegar al final me senté en uno de sus bancos al lado del río; iba absorto en múltiples pensamientos que cruzaban mi cabeza. Entonces ─y no habían pasado muchos minutos─ observé que una mujer se acercaba hacia dónde yo estaba, pensé que quizás me había estado siguiendo. Aunque se movía con cierta dificultad, su porte era imponente, de gran estatura.

      Con las primeras claridades del amanecer vi su cabello largo, aunque grisáceo, creo que bien cuidado y el balanceo suave con cada paso que daba. Se paró a un metro de mí. Su rostro mostraba arrugas que no eran demasiado pronunciadas, lo suficiente para contar historias y experiencias vividas. Era una mujer mayor, con ojos claros rasgados. Mostraba una tenue sonrisa difícil de definir, pero que transmitía una mezcla de sabiduría y melancolía; no sé exactamente qué.

      Le dije inquieto:

      ─¡Buenos días!

      La mujer vestía de manera peculiar, con prendas que combinaban diferentes estilos y épocas. Su atuendo era una amalgama de colores y texturas, con capas superpuestas y accesorios que parecían tener una historia propia. Pero, a pesar de la extravagancia, todo en su vestimenta se unía de manera armoniosa, como si cada pieza fuera cuidadosamente elegida para transmitir un mensaje oculto.

      Creo que notó cierto desasosiego en mí y me preguntó:

      ─¿Juegas o no?

      Sobre su cabeza reposaba una gorra tipo francés, agregando un toque final a su aspecto enigmático. La gorra, desgastada por el tiempo, mostraba señales de aventuras pasadas y mundos recorridos.

      Un poco confundido y divertido a la vez, miré a alrededor como buscando un tablero de ajedrez cercano, pero no había ningún tablero a la vista.

      No obstante, e intrigado por la pregunta, le respondí con algo de humor y sorpresa:

      ─¡Ah! ¿Pero me toca a mí?

      La extraña mujer sonrió y asintió.

      ─Exactamente, amigo. A veces, en la vida, nos encontramos inmersos en situaciones complicadas o tensas, pero olvidamos que siempre tenemos alguna pieza poderosa que podemos mover.

      Reflexioné unos instantes, cerrando los ojos, sobre aquellas palabras.

      A menudo todos nos encontramos atrapados en una situación conflictiva. La tensión se nos acumula día tras día, y eso comienza a afectar a nuestro bienestar emocional y a nuestra salud. Posiblemente, al mover esa pieza pendiente, se podrían encauzar las situaciones de tensión y restablecer la normalidad.

      Abrí los ojos y me dispuse a responderle, pero la mujer ya se alejaba hacia la parte del puente. Respiré profundamente y pensé que nuestras vidas están llenas de situaciones en las que podemos tomar la iniciativa y mover una pieza para encontrar la armonía y la paz. No se trataba de competir contra otros ni de luchas extremas, sino de buscar soluciones para resolver los conflictos internos y externos que nos rodean.

      Me levanté lentamente del duro asiento.

      Posiblemente debemos asimilar bien que cada movimiento importa y que ese movimiento tiene el poder de influir en el resultado.

      Vamos a mover la pieza de hoy.

martes, 27 de junio de 2023

Sólo hay diez temas

 

      A veces ocurre el milagro de acordarse uno de algo que sucedió hace sesenta años, más o menos; realmente es asombroso el funcionamiento de nuestra memoria. Creo que lo he contado alguna vez, mi madre era una apasionada de la literatura y no desperdiciaba la ocasión para conversar sobre algún aspecto de ella. Eran los primeros años de la década de los sesenta del pasado siglo XX (siglo que cada vez se aleja más y más) y un día me habló sobre un artículo del ABC que había leído y que le había encantado, el escrito trataba sobre algo que había manifestado un famoso autor de aquella época. El escritor en cuestión mantenía que existen diez temas de los que se trata, una y otra vez ─repetidamente─ en la literatura. Mi madre, estaba muy de acuerdo con eso aunque matizaba con buen criterio que cada autor aborda estos temas de manera diferente y original, pero en esencia son los mismos en los que se ha estado escribiendo desde hace siglos.

      Nunca he olvidado aquella conversación, aunque muy pronto olvidé al autor y también los diez temas a los que se refería el autor y que mi madre me leyó. Pero hace un par de días, estuve releyendo a Haruki Murakami y ─creo haber escrito alguna vez por aquí que me encanta este autor─ topé con una frase que decía: "La memoria es la manera de retener lo que amas, lo que eres, lo que nunca quieres perder". Pensé que era muy bonita y que valía la pena pensar un rato sobre ella.

      La memoria, el tiempo, la identidad...

      Le di vueltas a la frase durante un rato sin llegar a ninguna conclusión. Después tuve que dedicar mi tiempo a tareas más prosaicas en la cocina.

      Por la tarde de ese día estuve trasteando en una de las partes más desordenadas de mi biblioteca y me encontré con un libro que ni siquiera sabía que estaba allí, de Italo Calvino: "Por qué leer los clásicos". Lo olí, tenía ese inigualable olor del papel que tiene muchos años. Italo Calvino fue un reconocido escritor italiano nacido en Santiago de las Vegas, Cuba, en 1923 y fallecido en 1985 en Siena, Italia. Calvino es considerado uno de los escritores más importantes y originales del siglo XX y ha dejado un legado literario significativo. A lo largo de su vida, Calvino recibió numerosos premios literarios y reconocimientos por su obra, incluyendo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y han ganado una amplia difusión internacional.

      Asomaba por entre las hojas un pequeño papel mal cortado, introduje un poco la uña para abrirlo por allí.

      Leí en voz alta: «hay diez temas de los que se escribe una y otra vez en la literatura, y que son: el amor, la guerra, la muerte, la identidad, el viaje, la naturaleza, el tiempo, los dioses, el bien y el mal, y el poder».